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Certificación energética?

La rehabilitación de viviendas anteriores a 1981 sin aislamiento, supone un gran ahorro desde el aspecto económico y energético, una vez amortizada la inversión. En Europa los edificios causan el 40% de las emisiones de anhídrido carbónico (CO2) a la atmósfera.

España como país miembro de la Comunidad Europea, ha firmado el conocido tratado 20-20-20, con el que nos comprometemos a disminuir las emisiones de CO2 en un 20%, a utilizar un 20% de nuestra energía primaria como fuentes renovables y a ahorrar otro 20% en consumo de energía.

Una forma sencilla y rentable de ayudar a cumplir estos porcentajes sería rehabilitando energeticamente las mencionadas viviendas. La Comunidad europea emitió una directiva en este sentido y ello dio lugar a nuestra normativa en certificaciones energéticas.

Actualmente en España, con las certificaciones energéticas solo se informa del grado de la eficiencia energética de la vivienda: (A, B, C, D, E, F, y G), no se obliga a mejorarla, aunque se dan opciones por si voluntariamente quisiera el propietario.

La certificación energética no es un impuesto por que sí, ni mucho menos. Tiene mucho sentido y es importante que se hagan bien, no como un puro trámite. Si no para llegar a esos porcentajes habrá que recurrir a otros sistemas más gravosos.

Un buen profesional estudiará con cuidado las posibles obras de mejora, su cuantificación en kwh de energía y sus parámetros económicos en euros, con el fin de animar al propietario a mejorar su vivienda.

 

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Conclusión.-

La rehabilitación de viviendas, y sobre todo las anteriores al año 1981 sin aislamiento, es un emplazamiento a actuar, que no se debería desaprovechar.